Pescado podrido, pérdidas millonarias y tiendas vacías: la realidad del Brexit empieza a pasar factura

El diablo está en los detalles de los grandes acuerdos. Ese es el drama del Brexit, el regalo de Navidad del primer ministro Boris Johnson y la UE a los que lo votaron y su consecuencia de malentendidos y secretas clausulas. Este lunes más de 20 camiones escoceses que transportan mariscos, langostas, salmones y vieiras desde el reino a la Unión Europea se estacionaron en las cercanías a Downing St, la casa de gobierno británico, con grandes carteles, donde se lee “La masacre del Brexit” o “Gobierno incompetente destruyendo la industria del mariscos”.

Su proyecto es lanzar el pescado podrido en la puerta de la casa del primer ministro Boris Johnson. Hasta ahora no lo han hecho. Con las declaraciones de aduana, la burocracia, las autorizaciones, los controles sanitarios, no pueden llegar con sus productos frescos a la Unión Europea.

Los mismos problemas sufren los supermercados en Irlanda del Norte, que continúa perteneciendo al mercado único europeo. La burocracia ha dejado a sus estantes vacíos.

Si la pandemia no hubiera alcanzado estos niveles dramáticos en Gran Bretaña, este escándalo amenazaría la estabilidad del primer ministro Boris Johnson por sus falsas promesas sobre el Brexit.

En París también está la otra cara. Mark and Spencer, el famoso supermercado británico con sus sucursales en Francia, es lo más parecido a una tienda cubana durante “el período especial” pos caída del Muro de Berlin. En sus estantes no hay absolutamente nada. Ni sándwiches, ni galletitas, ni whisky, ni sus comidas preparadas. Tampoco pueden pasar sus camiones con sus productos británicos, que los franceses adoran. Desde el té británico a flores y aperitivos.

Mariscos podridos

Los camiones utilizados para transportar mariscos británicos se han estacionado en las calles cerca de Downing Street y de Parliament Square, frente a la Cámara de los Comunes, en protesta por los retrasos en la entrada a la UE debido a las nuevas reglas del Brexit.

La masacre del Brexit reza el remolque de un camión frente a Downing Street. Foto: AFP

La masacre del Brexit reza el remolque de un camión frente a Downing Street. Foto: AFP

Los productores de mariscos británicos no han podido exportar sus productos a Europa desde el principio de enero. El acuerdo del Brexit les exige certificados de captura, controles sanitarios y declaraciones de aduana que significan para el los enormes retrasos. Muchos camiones han perdido sus 40.000 libras de carga, que se pudrió esperando en el puerto.

Sus clientes europeos se hartan de esperarlos ante la demora para entrar a la UE. Rechazan sus capturas porque están tardando demasiado en llegar, lo que les cuesta a los productores decenas de miles de libras por camión en algunos casos. Otro problema es que los restaurantes y bares en Francia están cerrados y nadie sabe cuando abrirán.

Gran Bretaña exporta grandes cantidades de vieiras, ostras, langostas, mejillones, langostinos y cangrejos a la UE, que anteriormente se llevaban directamente al continente después de ser pescados. Un portavoz de DR Collin and Son, que tenía varios camiones en la protesta, dijo que la industria está “atada en nudos con requisitos de papeleo, que serían bastante fáciles de manejar”, ya que las empresas se han estado preparando durante algún tiempo para abandonar la UE.

La policía habla con el conductor de un camión de pescados en Londres. Foto: AP

La policía habla con el conductor de un camión de pescados en Londres. Foto: AP

“Se necesita adoptar una acción urgente para permitir procedimientos que realinen de alguna manera las restricciones que enfrentamos para la exportación de crustáceos vivos a Europa” dijo el vocero, que describió como “una catástrofe” la situación en la que se encuentran los pescadores y sus familias.

Imposible burocracia

Los pescadores consideran que toda la tecnología con la que se entrenaron durante meses es vieja y no les permite salir con sus exportaciones de Gran Bretaña hacia la UE. Gary Hodgson, director de Vebnturew Seafood, dijo que un operador necesitó 400 páginas de documentación de exportación para poder completar un ferry a la UE la semana pasada.

Ellos buscan un sistema más ágil y personal de aduana suficiente en ambos lados de la frontera franco británica. La empresa pesquera escocesa ha quedado completamente paralizada. Miles de pescadores y trabajadores están sin perdiendo dinero, salarios, comisiones, sin poder salir a pescar.

La industria marisquera ya anunció que puede colapsar en días. Boris Johnson dijo que serán compensados. Foto: AP

La industria marisquera ya anunció que puede colapsar en días. Boris Johnson dijo que serán compensados. Foto: AP

La industria marisquera ya anunció que puede colapsar en días. Boris Johnson dijo que serán compensados por lo que describió como “frustraciones temporarias”.

No pueden exportar

Los dolores de cabeza no son solo de los pescadores sino de las pequeñas y medianas empresas británicas, que deben llevar sus productos a la UE o enviarlos por Courier. Allí descubrieron los nuevos costos, que nunca hubiesen imaginado. Aumento de burocracia, declaraciones aduaneras, el IVA están afectado el tráfico comercial.

Los ministros del gobierno describen los dolores de cabeza posteriores al Brexit que han sufrido los exportadores británicos desde el 1 de enero como meros “problemas iniciales”. Pero la realidad es que serán definitivos.

Desde el 1 de enero, cuando finalizó el periodo de transición del Brexit, las empresas británicas pequeñas y medianas se han visto afectada al menos por tres nuevos cargos. Algunas firmas descubrieron otra sorpresa: que sus clientes en la UE tendrán que pagar al recibir la mercancía.

“Por lo que puedo ver, actualmente, empresas como la nuestra en el Reino Unido ya no podrán realizar ‘ventas finales’ a clientes en la UE. En particular, los pedidos pequeños de menos de £ 100 serán completamente imposibles ”, contó Paul, que exporta material de esgrima a la UE, una industria de nicho.

Los nuevos gravámenes a la exportación incluyen un “cargo por el Brexit”, una tasa de exportación de 4,50 libras esterlinas por cada paquete enviado a la UE, costos de administración extra y llenado de formularios que deben realizar los Courier.

En segundo lugar, hay una “tarifa de cuenta diferida” de 5 libras esterlinas por paquete, que cubre los costos de los Courier del pago anticipado de los cargos de importación en el país de destino. El tercero es un “cargo por desembolso”, que se establece en diferentes niveles en cada país de la UE, con un mínimo de unos 14 € por paquete, que se calcula como un porcentaje del valor de la mercancía, el que sea mayor, más IVA en el destino país. Esto cubre los costos de la autoridad fiscal en el país receptor, que inspecciona y procesa los paquetes.

Las empresas piensan que el único camino es instalar una sucursal en Europa para evitar estos cargos. Pero los empleos se perderán en Gran Bretaña.

París, corresponsal

ap