No solo viveza criolla: Los casos de los vacunados con acomodo en el mundo

La tentación de lograr cobijo en ese cielo protector que promete la vacuna contra el coronavirus no fue sólo viveza criolla. España lidera, en Europa, el escándalo de los vacunados con acomodo, pero no es el único país donde la viveza criolla apuró dosis de vacunas que debían esperar.

Italia, Perú, Ecuador o Polonia, por citar algunas geografías y culturas diversas, también fueron tan vulnerables como el ya ex ministro de Salud argentino y concedieron vacunas de privilegio paralelas al plan de vacunación contra el Covid-19 anunciado para el resto de la población.

En España hubo políticos, alcaldes, funcionarios, militares, sindicalistas y hasta un obispo que, por acomodo, se colaron en la fila de los prioritarios para recibir el pinchazo esperanzador que ahuyente al coronavirus.

Cuando en noviembre anunció el plan de vacunación para España, el ex ministro de Sanidad y hoy el candidato a presidente de Cataluña más votado en las elecciones del domingo, Salvador Illa, aclaró que los primeros en inmunizarse serían los ancianos que viven en las residencias para mayores, el personal sanitario en general y quienes trabajan en los geriátricos.

El ex ministro de salud Salvador Illa, había advertido que los primeros en inmunizarse serían los ancianos. No le hiceron caso.efe

El ex ministro de salud Salvador Illa, había advertido que los primeros en inmunizarse serían los ancianos. No le hiceron caso.efe

Sin embargo, de los más de 700 denunciados, menos de diez renunciaron a sus cargos.

Uno de los altos mandos que no debió haberse sumado a la lista bochornosa de quienes se saltearon el protocolo de vacunación con excusas barretas como argumentar que le pusieron el cuerpo a dosis sobrantes fue el jefe del Estado Mayor de la Defensa, Miguel Angel Villarroya, un rostro conocido para los españoles ya que, durante los primeros meses de la pandemia, solía participar en las videoconferencias diarias que daba el gobierno para informar sobre la evolución del coronavirus en España.

Después de haberse vacunado junto a otros altos cargos del Ejército, Villarroya, de 63 años, renunció.

Otro lamentable gesto fue el del obispo de Mallorca, Sebastià Taltavull, quien se aplicó la vacuna de forma irregular, el 5 de enero, en una residencia para curas jubilados.

En Murcia, el ex consejero de Salud, Manuel Villegas, y otros 400 empleados de la consejería fueron vacunados sin que formaran parte del grupo prioritario y lo mismo sucedió con alcaldes y funcionarios de la Comunidad Valenciana, de Cataluña, de Madrid, del País Vasco, de Ceuta, de Galicia.

Furioso por la desprolijidad, el presidente autonómico valenciano, Ximo Puig, estalló diciendo que quienes hayan recibido la primera dosis de la vacuna contra el coronavirus, esquivando el protocolo en su territorio, no recibirían la segunda.

Sin embargo, el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias y portavoz de la gestión de la pandemia en España, Fernando Simón, consideró que es un error no suministrar la segunda dosis de la vacuna, a pesar de que ciertas personas se hayan vacunado sin que les correspondiera hacerlo.

-FOTODELDÍA- MADRID, 18/02/2021.- El director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón, ofrece una rueda de prensa en la sede del Ministerio de Sanidad, este jueves en Madrid. EFE/Kiko Huesca

-FOTODELDÍA- MADRID, 18/02/2021.- El director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón, ofrece una rueda de prensa en la sede del Ministerio de Sanidad, este jueves en Madrid. EFE/Kiko Huesca

Sin poder evitar referirse al tema, el Ministerio de Salud español dejó trascender que buscará mecanismos para aplicar “medidas preventivas y correctivas que resulten necesarias” En Perú el escándalo por la vacunación irregular involucró al ex presidente Martín Vizcarra, a su mujer y a 485 personas más que se vacunaron en secreto y “de cortesía”, entre septiembre de 2020 y enero de este año.

Hasta la ministra de Salud, Pilar Mazzetti, fue vacunada en este proceso irregular que se salteó las prioridades de vacunación.

En Italia, el presidente de la Orden de Médicos de Brindisi, Arturo Oliva, denunció la vacunación irregular en la región de la Puglia de personas influyentes o parientes del personal sanitario que sí figura entre los prioritarios a vacunar. También en Módena, en Emilia Romagna, se descubrió un mecanismo similar que otorgaba vacunas a quienes aún no debían recibirla.

Hasta el 12 de enero, se hablaba de 100 mil vacunados vip a quienes no les correspondía aún recibir las dosis del suero que los inmunizará.

Polonia tuvo su propio “vacunagate” que salió a la luz por la torpeza del ex primer ministro Leszek Miller que, excitado ante su propia vacunación contra el Sars-Cov-2, subió a sus redes sociales el certificado que acreditaba el pinchazo, aunque no le correspondiera ya que no figura entre los grupos prioritarios a inmunizar.

El caso de Miller fue el detonante que dejó al descubierto una cadena de privilegios que vacunó, al menos, a 18 estrellas de cine y cantantes polacos que se saltearon la fila de ancianos y personal sanitario.

La actriz polaca Kristyna Janda mostró en sus redes sociales un documento gubernamental en el que se recomendaba priorizar a un grupo selecto de personalidades del mundo de la cultura para incentivar la vacunación en la población.

Los juristas coinciden en que el incumplimiento del protocolo de vacunación no implica estrictamente delito ya que no se está faltando a la ley ni hay enriquecimiento de por medio. Sin embargo, por ahora parece no haber antídoto contra el castigo moral de haber faltado a la ética en tiempos de pandemia.

AME6143. LIMA (PERÚ), 16/02/2021.- Combo de fotografías de archivo que muestra (i-d) a Alejandro Aguinaga, excongresista y médico personal del expresidente Alberto Fujimori (1990-2000), al expresidente del Perú Martín Vizcarra, y a Pilar Mazzetti, ministra de Salud. Un presidente y dos ministras ya cesados de sus funciones y el médico personal del expresidente Alberto Fujimori (1990-2000) son algunos de los protagonistas del 'Vacunagate', el escándalo de las vacunaciones secretas de altos funcionarios en Perú, aplicadas antes de que cualquier ciudadano accediese a ellas. EFE/ ... COMBO ARCHIVO

AME6143. LIMA (PERÚ), 16/02/2021.- Combo de fotografías de archivo que muestra (i-d) a Alejandro Aguinaga, excongresista y médico personal del expresidente Alberto Fujimori (1990-2000), al expresidente del Perú Martín Vizcarra, y a Pilar Mazzetti, ministra de Salud. Un presidente y dos ministras ya cesados de sus funciones y el médico personal del expresidente Alberto Fujimori (1990-2000) son algunos de los protagonistas del ‘Vacunagate’, el escándalo de las vacunaciones secretas de altos funcionarios en Perú, aplicadas antes de que cualquier ciudadano accediese a ellas. EFE/ … COMBO ARCHIVO

El caso de Peru ha sido uno de los más resonantes en Sudamérica. El presidente Francisco Sagasti, envió esta semana a una comisión de investigación del Congreso la lista de 472 privilegiados que recibieron las dos dosis -algunos llegaron a aplicarse tres- de la vacuna del laboratorio chino Sinopharm.

El escándalo que estrenó el término ya muy familiar de “vacunagate” se conoció hace pocos días cuando se confirmó que el ex presidente  Vizcarra envió al demonio su prestigio, que todavía conservaba, y se inmunizó en octubre, junto a su esposa y su hermano.

Vizcarra buscó un atajo pobre para justificar su movida. Sostuvo que se vacunó como voluntario para los ensayos, pero el director de estudios clínicos, Germán Málaga lo desmintió de inmediato. El escándalo llevó a la renuncia a la ministra de salud, Pilar Mazzetti, que negó y luego confirmó que fue de la lista de privilegiados y tambien la canciller, Elizabeth Astete, quien se excusó diciendo que no podía darse el “lujo” de contagiarse. La fiscalía ha abierto una investigación contra Vizcarra, Mazzetti y Astete.

En Ecuador, el ministro de salud Juan Carlos Zeballos, quedó también en el ojo de la tormenta cuando trascendió que repartió vacunas contra el Covid para beneficiar a sus familiares.

El tema alcanzó rápidamente fuerza política y creció la demanda para que el funcionario dimita. La fiscalía abrió una investigación por el grave delito de tráfico de influencias. El ministro se aferró a su puesto con el siguiente argumento: “Si esto fue o no una imprudencia política de mi parte, no lo sé, no soy político, no entiendo de política”.