Más tiroteos, asesinatos y otros delitos: Estados Unidos se prepara para un verano violento

El clima optimista de la fiesta de presentación de un disco en el salón de banquetes El Mula, en el condado de Miami-Dade, en Estados Unidos, se quebró cuando tres hombres con pasamontañas saltaron de una 4×4 Nissan blanca robada y dispararon al azar contra la multitud a primera hora del domingo.

Algunos de los presentes devolvieron los disparos. La batalla duró unos 10 segundos y dejó dos personas muertas y otras 21 heridas.

Fue uno de los peores tiroteos ocurridos en la zona de Miami en los últimos tiempos, y se produjo justo un día después de que una persona muriera y seis resultaran heridas en un incidente similar en otra parte de la ciudad.

El fin de semana del Día de los Caídos en Estados Unidos (que se conmemora cada año el último lunes de mayo) suele dar comienzo a una temporada estival de tres meses de delitos violentos.

En los últimos días, también se produjeron homicidios en un club nocturno de Dallas, una autopista de Detroit y un edificio de departamentos de Baton Rouge, Luisiana, donde un bebé de un año fue una de las tres personas asesinadas.

Con el levantamiento de las restricciones que mantenían a la gente en casa por la pandemia, las autoridades y los departamentos de policía se preparan para un verano violento.

“Estamos viendo un aumento de los delitos violentos en todo el país, en concreto de la violencia con armas de fuego”, dijo Daniella Levine Cava, alcaldesa del condado de Miami-Dade.

“La gente estuvo encerrada y se ha visto afectada psicológicamente por esta pandemia”, agregó.

La policía del condado de Miami-Dade inicia la investigación tras un tiroteo el 30 de mayo en Hialeah, Florida. Foto: AFP

La policía del condado de Miami-Dade inicia la investigación tras un tiroteo el 30 de mayo en Hialeah, Florida. Foto: AFP

Homicidios en alza

La pregunta ahora es si el nivel creciente de asesinatos en las ciudades estadounidenses que comenzó el año pasado, conforme la pandemia provocaba dificultades económicas y sociales, seguirá aumentando.

El FBI no publica las estadísticas completas hasta septiembre, pero el índice de homicidios en las grandes ciudades aumentó más de un 30% en promedio el año pasado, y otro 24% al comienzo de este año, según los criminólogos.

En algunos lugares hubo menos delitos violentos que en 2020 el fin de semana del Día de los Caídos.

En Chicago, se registraron 27 tiroteos, 32 personas afectadas y cuatro muertos, según el Departamento de Policía de Chicago, en comparación con 94 tiroteos, 114 personas afectadas y 33 muertos durante el fin de semana festivo de 2020.

Despliegue policial

El descenso se atribuyó a una serie de factores, como el despliegue de más agentes de policía en manzanas conflictivas, la presencia de más activistas comunitarios y algo de mal tiempo.

David Brown, jefe del Departamento de Policía de Chicago, señaló que las cuatro muertes representaban el número más bajo en una década, pero dijo que era demasiado pronto para festejar.

La policía de Minneapolis, en Minnesota, investiga una muerte violenta, este jueves. Foto: AFP

La policía de Minneapolis, en Minnesota, investiga una muerte violenta, este jueves. Foto: AFP

“Es un verano largo”, declaró el martes en una conferencia de prensa.

Teniendo en cuenta las elevadas cifras de 2020, no se debería prever un rápido descenso este año: los vestigios de cualquier ola de criminalidad importante permanecen después del pico, dijeron la policía y los criminólogos.

Pandemia, crisis y violencia

“Aunque la pandemia está retrocediendo, proyecta una sombra muy larga, junto con el malestar social relacionado con la actividad policial”, dijo Max Kapustin, profesor adjunto de economía y políticas públicas de la Universidad de Cornell que estudia la delincuencia.

Las cifras globales de delincuencia se redujeron durante la pandemia de coronavirus. Las violaciones, los robos y los hurtos menores -que constituyen la mayor parte de las cifras- suelen ser delitos de oportunidad y, como la gente permanecía en casa y los comercios estaban cerrados, hubo muchas menos oportunidades.

Según los analistas, estas cifras deberían recuperarse conforme la vida en Estados Unidos vuelva a ser más normal.

Sin embargo, los homicidios fueron una notable excepción, ya que casi todas las grandes ciudades de Estados Unidos registraron fuertes aumentos en 2020.

En Chicago y en varias otras ciudades, el año pasado fue el peor en cuanto a asesinatos desde mediados de la década de 1990.

Un tiroteo en San José, California, dejó varios muertos el 26 de mayo pasado. Foto: AFP

Un tiroteo en San José, California, dejó varios muertos el 26 de mayo pasado. Foto: AFP

Números que alarman

Los homicidios en Portland, Oregon, pasaron de 29 a 53, un aumento de más del 82%; en Minneapolis, pasaron de 46 a 79, un aumento de casi el 72%; y en Los Ángeles el número pasó de 258 a 351, un incremento del 36%, según las estadísticas analizadas por Jeff Asher, ex analista de delitos del Departamento de Policía de Nueva Orleans.

Esos aumentos continúan en muchas ciudades este año.

Los homicidios en Filadelfia se incrementaron casi un 28%, con 170 hasta el 9 de mayo, frente a los 133 del mismo periodo del año pasado; en Tucson, Arizona, el número se disparó de 17 a 30 hasta el 13 de mayo, un aumento del 76%.

En Nueva York, se produjeron siete homicidios durante el fin de semana del Día de los Caídos de este año, frente a los ocho del año pasado, según el Departamento de Policía, cuyas estadísticas indican que los asesinatos aumentaron un 23% hasta el 23 de mayo, pasando de 134 a 165.

Los analistas aún se preguntan cuál es el motivo.

Tratar de determinar las razones de una ola de delitos es complejo, pero la pandemia se considera un factor importante que contribuye a los elevados índices de homicidio.

Creó agitación económica y desempleo generalizado, además de otros efectos secundarios como dejar a las víctimas de maltrato doméstico atrapadas en casa.

Los departamentos de policía de Nueva York y Detroit tuvieron períodos ocasionales de menos agentes en la calle cuando los brotes de Covid-19 obligaron a un número importante de ellos a aislarse o hacer cuarentena.

Las armas también contribuyeron a la ecuación.

“Si no fuera por la proliferación de armas de fuego en nuestra sociedad y en nuestras grandes ciudades, no habríamos visto estos grandes saltos en los homicidios”, dijo Richard Rosenfeld, criminólogo de la Universidad de Missouri en St. Louis.

Homicidios “de verano”

Los índices de homicidio, que ya aumentaban lentamente en los meses posteriores a marzo de 2020, cuando comenzó la pandemia, se dispararon el verano pasado.

Esto se debe en parte a lo que los criminólogos denominan “efecto estacional”, el habitual aumento de la delincuencia durante los meses cálidos en las ciudades del norte, a partir del Día de los Caídos.

Otro factor importante fue el malestar que generó el asesinato de George Floyd a manos de un policía de Minneapolis, que provocó una ola de protestas en más de 140 ciudades de Estados Unidos.

El año anterior a la muerte de Floyd -del 25 de mayo de 2019 al 25 de mayo de 2020- se produjeron en Chicago 2.885 tiroteos que causaron 521 muertes.

Del 25 de mayo de 2020 al 25 de mayo de 2021, hubo 818 muertes como resultado de 4.562 tiroteos, un aumento de casi el 60% en ambas categorías, según Christopher Herrmann, profesor de derecho y ciencias policiales de la Escuela John Jay de Justicia Penal.

Una protesta en Oregon, en septiembre de 2020, contra la violencia policial tras la muerte de George Floyd. Foto: AFP

Una protesta en Oregon, en septiembre de 2020, contra la violencia policial tras la muerte de George Floyd. Foto: AFP

Miedo a la policía

A raíz de ello, algunos criminólogos atribuyeron el repunte de los homicidios a la indecisión de los vecinos a la hora de acudir a la policía en busca de ayuda.

Otros argumentaron que fue la policía la que se abstuvo. El debate, frecuente tras cualquier ola de delitos, sigue sin resolverse.

“Cuando la legitimidad de la policía se reduce mucho, se produce más delincuencia porque la gente ya no confía en el sistema de justicia penal para recibir ayuda”, dijo Rosenfeld.

“La gente está menos dispuesta a cooperar con la policía en las investigaciones, menos dispuesta a denunciar delitos u otros problemas a la policía y más dispuesta a hacer justicia por mano propia”, agregó.

Algunos funcionarios de la policía dijeron que las perspectivas de solución frente a los delitos violentos se presentan sombrías, especialmente al no concretarse ninguna iniciativa bipartidista para reducir la delincuencia o la violencia con armas de fuego.

“Me entristece mucho decir que este verano va a ser un largo verano para el pueblo estadounidense”, dijo el domingo Art Acevedo, jefe de la policía de Miami, en el programa “Face the Nation” de CBS.

La pregunta que sigue en pie es si 2020 y sus secuelas resultarán un caso atípico y el número de víctimas retrocederá a los mínimos históricos vistos en torno a 2013 o si quedará fijo en un punto más alto del que tenía antes de la pandemia.

“Básicamente estamos subiendo, pero en desaceleración”, dijo Asher. “Todavía estamos ante un aumento horroroso de la violencia”, lamentó.

The New York Times, especial

Traducción: Elisa Carnelli

CB