Lo que dejó el Brexit: ¿Una Escocia independiente de Gran Bretaña podría volver a la Unión Europea?

Las elecciones regionales británicas dieron nuevo impulso al nacionalismo escocés, que quiere un nuevo referéndum de independencia tras el de 2014 para acto seguido pedir reintegrarse en la Unión Europea, de la que salió con el resto del Reino Unido hace poco más de un año. ¿Qué pasaría si una hipotética Escocia independiente decidiera pedir la adhesión a la Unión Europea como promete hacer la ministra principal Nicola Sturgeon, del partido nacionalista SNP? La Unión daría una respuesta a Escocia que estaría principalmente marcada por cómo hubiera sido esa hipotética separación del Reino Unido.

Ante el anterior referéndum este reportero habló con el profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Aberdeen, Michael Keating, a quien se tiene por una autoridad en constitucionalismo británico. Keating decía entonces que la clave sería la posición de Londres. En 2014 el Reino Unido era miembro de la Unión y ahora no pero desde Bruselas se miraría esa postura y sería prácticamente imposible que los Estados miembros –que son los que finalmente tendrían la última palabra por unanimidad- aceptaran a Escocia si su separación del Reino Unido no fuera acordada con el Gobierno británico tras un referéndum. Keating prevé que la decisión final de Londres y de Edimburgo todavía tardará.

La Unión Europea sólo estudiaría la adhesión de Escocia si su separación del Reino Unido hubiera sido por acuerdo. Pongámonos en ese escenario.

Escocia presentaría una solicitud de adhesión que se detalla en el artículo 49 del Tratado de la Unión Europea. Ese artículo establece que “cualquier Estado europeo que respete los valores mencionados en el artículo 2 (democracia, valores fundamentales) y se comprometa a promoverlos podrá solicitar el ingreso como miembro en la Unión”.

Aquí puede leer el resto del artículo 49. https://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/TXT/?uri=CELEX%3A12016M049

No hay una lista de espera por orden para entrar en la Unión Europea aunque haya países de los Balcanes esperando desde hace más de una década y Turquía desde los años 70. El caso escocés es diferente y sería mucho más rápido porque en Escocia ya rige toda la legislación europea y económicamente su renta está por encima de la media europea y nadie vería al pequeño país (poco más de cinco millones de habitantes) como una carga.

Los obstáculos

La adhesión podría depender más de la velocidad escocesa que europea, pues Bruselas le exigiría instituciones que no tiene, como la creación de un Banco Central que se una al Banco Central Europeo. Los mayores obstáculos los tendrán que saltar el Gobierno y el Parlamento escocés porque la Unión Europea parece escarmentado por la experiencia británica y difícilmente aceptaría más excepciones.

Bruselas y Frankfurt (BCE) se negarían a aceptar a un país que tuviera como moneda la de un tercer Estado y Sturgeon repite que conservaría la libra esterlina. Los tratados europeos obligan a los nuevos Estados miembros a dar pasos hacia la introducción del euro.

Desde Bruselas se pone el ejemplo de Finlandia, que pasó menos de tres años desde su solicitud de adhesión hasta su entrada formal a mediados de los años 90. Pero siempre y cuando, como los finlandeses, los escoceses acepten todo el acervo comunitario que el Reino Unido nunca aceptó, como la moneda común y su integración en Schengen porque cumplen los requisitos. El problema es que nadie ve cómo sería posible que Escocia entrara en Schengen y mantuviera la frontera abierta con el resto de un Reino Unido que seguiría fuera de la Unión.

Las miradas se centran en España en el caso de un posible veto a Escocia –legalmente sería posible- por el posible efecto sobre el nacionalismo catalán. Pero la situación sería totalmente distinta porque la independencia de Escocia habría sido acordada con Londres y nadie en Bruselas espera una independencia catalana con acuerdo de Madrid. La diplomacia española ya dejaba claro en Bruselas en 2014 –con el conservador Mariano Rajoy en el Gobierno- que no aceptaría que las instituciones europeas dieran nada por oficial ante un referéndum escocés.

PB

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