Las “sirenas” filipinas que buscan llevar calma en las disputadas aguas del mar de China

En las templadas aguas del mar de China Meridional, donde China y varios países vecinos más se disputan la soberanía de atolones y arrecifes rodeados de grandes caladeros, uno de los contendientes en liza, Filipinas, ha apostado por echar mano de un recurso inusual con el que aplacar las crecientes tensiones e intentar mantener a distancia a sus adversarios: voces femeninas.

Hace un par de semanas, la Guardia Costera de Filipinas (GCF) celebró la ceremonia de graduación para su nueva unidad de 81 operadoras de radio, a las que apodan los “Ángeles del mar”. Tras dos semanas de formación, entre sus tareas destaca la de lidiar con el creciente número de barcos chinos –pesqueros en su mayoría– que continuamente recalan en su zona exclusiva económica, una presencia con la que Beijing trata de sustentar sus reclamaciones territoriales.

Estos mares en disputa son muy valorados por diversos motivos: contienen peces en abundancia, el subsuelo alberga ricos depósitos de gas y petróleo y son un corredor clave por el que circula un tercio del comercio mundial. Los estados en liza –Filipinas, Vietnam, Malasia o Brunéi, entre otros– se muestran firmes en sus reivindicaciones, pero no quieren entrar en conflicto abierto con el gigante asiático, que reclama para sí la mayoría del territorio y ha construido islas artificiales repletas de misiles y aviones de combate para defenderlos.

Aún así, tanto Beijing como el resto se suelen limitar a dejar patente sus posturas con la presencia de barcos pesqueros o guardacostas, una forma de evitar que el conflicto escale militarmente a cotas incontrolables.

Una zona del mar en disputa entre China y Filipinas. Foto Reuters

Una zona del mar en disputa entre China y Filipinas. Foto Reuters

Ante esta situación, el alto mando filipino cree que el uso de voces femeninas puede ayudar a reducir las tiranteces y evitar la confrontación directa. “La GCF reconoce la importancia de tener operadoras de radio a bordo de sus embarcaciones y en sus unidades de tierra para no elevar la tensión. Queremos que nuestros Ángeles del Mar se conviertan en la voz de un orden pacífico y basado en las reglas”, reseñó el vicealmirante Leopoldo Laroya.

A favor y en contra

De acuerdo con el portavoz de los guardacostas, Armando Balilo, la GCF ya contaba antes con varias operadoras de radio en algunas de las áreas más conflictivas. Entre ellas, citó el Pasaje de Sibutu, un canal profundo entre el archipiélago de Sulu (sur de Filipinas) y Borneo famoso por los episodios de piratería y secuestros.

Allí, señaló, estas mujeres “sirven como la voz tranquilizadora de una madre a un niño, o de una novia o esposa para un ser querido que se enfrenta a un peligro”. La iniciativa de crear esta nueva unidad exclusivamente femenina se inspiró en un suceso que tuvo lugar el pasado 27 de abril.

Ese día, la operadora de radio Gretch Mary Acuario, que navegaba a bordo del navío Cabra, interpeló a siete barcos chinos presentes en sus aguas, pidiéndoles que se identificaran y expusieran sus intenciones. Sin responder, las naves abandonaron al momento la zona, un episodio que se repitió con la misma operadora de protagonista el pasado mes de junio.

Sin embargo, el lanzamiento de esta unidad no suscita un entusiasmo uniforme. Por una parte, muchos se muestran escépticos ante la teoría de que el uso de una voz femenina pueda marcar alguna diferencia. Según sostienen algunos, que las naves chinas se hayan retirado en un par de ocasiones puede responder más bien a que los capitanes hacen caso a sus propias autoridades, que les pedirían moderación en esas tumultuosas aguas con vistas a facilitar un acercamiento con Beijing y sus postulados.

Incluso Marina, la operadora de radio citada, declaró recientemente que creía que no era importante si era un hombre o una mujer quien se dirigía a las naves chinas.

Por otro, están quienes consideran que, en vez de empoderar a las mujeres, iniciativas así perpetúan la discriminación y los estereotipos que abundan sobre ellas. “Reducir a las mujeres a meras negociadoras pacíficas es algo que a la vez socava su papel en estamentos como el militar”, aseguró Jean Encinas-Franco, de la Universidad de Filipinas Diliman. A su juicio, la GCF no estaría teniendo un comportamiento sexista de forma intencionada, pero ha demostrado una comprensión “muy superficial” de lo que es la igualdad de género.

La Vanguardia

PB