Jair Bolsonaro aviva la grieta y lanza a su gente a la calle contra la Corte Suprema

La polarización política en Brasil se acerca a niveles físicos. Y hoy la mayor preocupación es qué pasará este martes, 7 de septiembre, fecha de la Independencia de Brasil.

Temiendo posibles enfrentamientos, la embajada de los Estados Unidos en Brasilia distribuyó un comunicado recomendando a los ciudadanos norteamericanos que viven en Brasil que, en ese día, “eviten las áreas próximas a las protestas y las manifestaciones”, y advirtió que las marchas podían pasar de pacíficas a violentas.

El presidente Jair Bolsonaro pretende que la fecha simbolice el apoyo que tiene de los brasileños en contra de los otros poderes del Estado, principalmente la Suprema Corte de Justicia, donde los jueces lo investigan por posibles vínculos con una organización que produce y distribuye fake news a partir del denominado “Gabinete del odio”, que funcionaría en el Palacio del Planalto.

Bolsonaro lleva su discurso al extremo de decir que sus alternativas en el futuro serían: “Estar preso, muerto o la victoria”.

El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, con el ministro de Defensa, Walter Braga, en un desfile e la Armada, el 10 de agosto pasado. Foto: XINHUA

El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, con el ministro de Defensa, Walter Braga, en un desfile e la Armada, el 10 de agosto pasado. Foto: XINHUA

La antropóloga brasileña Lilian Schwarcz, coautora de “Brasil, una biografía”, dijo en sus redes sociales que prefiere la primera opción. Según ella, propagar fake news y amenazar otros poderes de la República “no es libertad de expresión, sino crimen”.

Ella, como muchos otros críticos del presidente, hicieron un llamado para que los brasileños que no comparten de las ideas de Bolsonaro eviten las provocaciones que puedan partir de los bolsonaristas ese día.

Miedo a enfrentamientos en las calles

En las últimas horas, en los grupos de whatsapp, son muchos los que piden a los amigos que no salgan de casa este martes, que es feriado nacional, para evitar ser alcanzado por la “furia” de los electores del presidente.

Del otro lado, los que sí lo respaldan, dicen que van a la calle de “verde e amarelo”, como quiere el presidente para apoyarlo.

Un tanque militar pasa frente al Palacio presidencial del Planalto, en Brasilia, durante un desfile el 10 de agosto pasado. Foto: AP

Un tanque militar pasa frente al Palacio presidencial del Planalto, en Brasilia, durante un desfile el 10 de agosto pasado. Foto: AP

La división de Brasil, provocada y estimulada por el Jefe de Estado, llegó al extremo de debatir sobre el alimento simbólico de nuestro país y las armas.

Al hablar para un grupo de electores en el Palacio del Alvorada, que es la residencia presidencial, dijo que “pueblo armado jamás será esclavizado”.

Que los dueños de tierras tienen que comprar fusiles. Al escucharlo, el grupo reaccionó con exclamaciones de apoyo. “Hay idiotas que dicen ‘hay que comprar feijão. Si no quiere comprar fusiles, no molesten a quienes los quieren comprar’”, afirmó frente a las cámaras.

Discurso de artillería

El debate es a dónde quiere Bolsonaro llegar y llevar a Brasil con sus propuestas de artillería. En una reacción inmediata, sus críticos publicaron fotos del poroto negro en sus redes sociales.

El diario Extra, de Rio de Janeiro, publicó en su tapa a un vecino que vive en la calle, diciendo que quiere “feijão” y no armas. Base de la feijoada, el poroto hace parte de la historia no sólo gastronómica, sino política y social de Brasil.

Seguidores del presidente Jair Bolsonaro salieron a las calles a apoyar su rechazo al voto electrónico, el 2 de agosto pasado. Foto: AFP

Seguidores del presidente Jair Bolsonaro salieron a las calles a apoyar su rechazo al voto electrónico, el 2 de agosto pasado. Foto: AFP

Está presente en los textos del escritor del estado de Minas Gerais, João Guimarães Rosa (1909-1967), en telenovelas de éxito y en la música que marcaron generaciones como las letras del grupo Frenéticas que cantaban “O preto que satisfaz” y que decía “diez de cada diez brasileños eligen al feijão”.

Pero, en este martes hay gente optando por algo menos sano. A pesar de que la legislación brasileña les impide participar en manifestaciones, los policías militares anuncian que se volcarán a los actos en apoyo al presidente.

Entienden que el Supremo Tribunal Federal “pone trabas” para que el presidente gobierne. El Ministerio Público de San Pablo indicó a la Procuraduría de la Policía Militar que sancione a los policías que participen de las manifestaciones del Día de la Independencia.

El sábado, al menos ocho Estados brasileños anunciaron sanciones para los policías militares que participen de los actos del 7 de Septiembre. Las caravanas de los que apoyan a Bolsonaro incluyen militares, policías, evangélicos, sectores del agro y del mercado financiero.

Uniformes militares

En los últimos días, además, aumentaron las búsquedas por compras de uniformes militares para usarlos en respaldo a Bolsonaro, que debe hacer dos discursos este martes.

Uno en Brasilia y otro en San Pablo. En la Capital de Brasil, la seguridad alrededor del Supremo Tribunal Federal fue intensificada frente a la posibilidad de ataques de los bolsonaristas en contra de la Corte.

Allí el juez Alexandre de Moraes está a cargo de la investigación sobre supuestos vínculos del presidente con el Gabinete del Odio (de las fake news). El otro juez en la mira de Bolsonaro es Luís Roberto Barroso, que además de integrar el Supremo es presidente del Tribunal Electoral.

Fue contra él que el presidente lanzó sus ataques al condenar las urnas electrónicas, en uso en Brasil desde 1996. El TSE ratificó que son seguras, a pesar del discurso de Bolsonaro, indicando que sí es derrotado en 2022 sería por fraudes en esas máquinas.

La semana pasada, en un discurso en Uberlandia, en Minas Gerais, al hablar de su principal adversario en las elecciones de octubre de 2022, el presidente no dijo el nombre del ex presidente Lula da Silva.

Se refirió al ex líder del sindicato metalúrgico como “aquel de nueve dedos”. La reacción del público fue: ‘mito, mito’, el apodo del presidente repetido por sus fanáticos.

En la visión y actitudes de Bolsonaro, la polarización y hostilidades no tienen límites. Pero, a pesar de todos los temores con lo que puede pasar ese Siete de Septiembre, el alcalde de Rio de Janeiro, Eduardo Paes, dejó algo de esperanza al decir en entrevista a la periodista Malu Gaspar, del diario O Globo, que nada grave ocurrirá.

Lo que sí puede haber dijo “es gente defendiendo el golpe militar y sin saber de lo que está hablando”.

CB