Entrevista al periodista argentino Ernesto Ekaizer: “Juan Carlos I es un defraudador”

El 3 de agosto de 2020, Juan Carlos I de Borbón tenía 82 años, unos cuántos embrollos por aclarar y la mejor versión de una carta que ensayó una y mil veces antes de que la Casa Real la diera a conocer a los españoles: iba dirigida a Felipe VI. su hijo y a quien dejó el trono en 2014, y donde le explicaba que se autoexiliaba lejos de España.

“Ante la repercusión pública que están generando ciertos acontecimientos pasados de mi vida privada” y “para contribuir a facilitar el ejercicio de tus funciones, desde la tranquilidad y el sosiego que requiere tu alta responsabilidad”, escribió.

Durante días, el destino secreto del hombre que había emocionado a toda España cuando en 1975, muerto Franco. se convirtió en rey, fue materia prima de la imaginación más fecunda.

Hasta que trascendió que el rey emérito, investigado en Suiza y en España por presuntos manejos financieros ilícitos aunque por ahora no está imputado en ninguna causa, pasa sus días apaciblemente en una mansión de la isla de Nurai, en el Golfo Pérsico, arropado por los cuidados y mimos de Emiratos Arabes Unidos.

Un año de ostracismo

Pasó un año de ostracismo y, sin embargo, Juan Carlos sigue nutriendo el casillero de los escándalos: recibió la visita de sus hijas, las infantas Elena y Cristina, que aprovecharon para vacunarse contra el coronavirus antes de lo que les hubiera correspondido en España, y presentó dos regularizaciones ante el Fisco español, gesto a través del cual, tácitamente, admitía haber evadido impuestos.

El último capítulo de la saga es la denuncia por acoso, hostigamiento y seguimiento ilegal que su ex “amiga preferida” Corinna Larsen presentó en Londres contra Juan Carlos I.

Corinna Larsen, en el año 2014. Foto: dpa

Corinna Larsen, en el año 2014. Foto: dpa

Los detalles de la denuncia los tiene bien documentados el periodista argentino Ernesto Ekaizer, afincado en España desde fines de los ’70 y cuyo último libro, El rey al desnudo. Historia de un fraude, bucea en las maniobras del Borbón y reproduce documentos desconocidos de la trama montada por el rey emérito y de las investigaciones que lo tienen en la mira.

-¿Sirvió haber alejado de España a Juan Carlos I?

-La presencia de Juan Carlos I en España concitaba mucha irritación en sectores no solamente republicanos. Muchos se han sentido traicionados por su conducta. Es verdad que los escándalos existieron y que su alejamiento no pudo poner sordina, pero ¿qué hubiera pasado todos los días con él aquí presente? Su alejamiento no sirvió para aquietar las aguas y creo que se equivocó en elegir Emiratos Arabes Unidos. Porque están muy cerca de Arabia Saudita, de donde vinieron los 100 millones de dólares que Juan Carlos recibió en 2008, donó a Corinna y luego le reclamó.

-Que España tenga un gobierno de coalición del que forma parte Unidas Podemos, un partido que impulsa el fin de la monarquía, ¿es una amenaza real para la Corona?

-No. Unidas Podemos está integrada al sistema. No van a impulsar ninguna campaña por un referéndum contra la monarquía. No son un peligro para el sistema capitalista, tal cual lo conocemos, ni tampoco para la monarquía parlamentaria que rige en España desde la muerte de Franco.

-¿Qué balance hace de este año con el rey emérito fuera de España?

-A un año de autodestierro, creo que su alejamiento tiene que ver con el cordón sanitario montado para que no salpique y tenga efectos devastadores sobre la Casa Real de su majestad Felipe VI.

-¿Cómo evalúa la reacción de Felipe VI ante el comportamiento díscolo de su padre?

-El 5 de marzo de 2019, los abogados de Corinna le escribieron una carta a Felipe VI donde le contaban, y la carta está reproducida en el libro, que él era el segundo beneficiario de Lucum, una fundación panameña creada en Suiza, y también de una fundación del primo de Juan Carlos, Alvaro de Orleans, Zagadka, que en ruso quiere decir “enigma”. Esta fundación fue creada en Litchestein en 2003 y ha pagado casi 9 millones de euros en alquiler de aviones para el rey de España siendo él el tercer beneficiario y su hijo, por entonces Felipe de Borbón, el cuarto beneficiario.

Otros tiempos. Juan Carlos de Borbón y Corinna zu Sayn-Wittgenstein. Foto: dpa

Otros tiempos. Juan Carlos de Borbón y Corinna zu Sayn-Wittgenstein. Foto: dpa

-¿Cuál fue la reacción del Felipe VI.

-La respuesta de Felipe VI fue darle la carta a su padre e ir a un notario para decir que él desconocía ser beneficiario de las fundaciones Lucum y Zagadka, que renunciaba en cualquier caso a cualquier herencia de Juan Carlos I y responder a los abogados de Corinna que él no iba a nombrar a ningún representante para negociar con ellos. Y nos cuenta además que renuncia a la herencia. Una renuncia que, según el Código Civil español, no es posible porque Juan Carlos está con vida. Montan todo eso y le quitan la asignación de 200 mil euros que le dan al rey emérito todos los años. Todo esto va a plantear que todo el tema de la monarquía está agarrado con alfileres.

-Usted, en su libro, llama al rey emérito “defraudador”…

-En España, para evitar el delito fiscal tenés que presentar una declaración y una regularización. Al presentar la regularización, no te persiguen por la vía penal. Pero Juan Carlos es un defraudador. En su caso, los 100 millones que le regala Arabia Saudita en 2008 están cubiertos porque era rey en ejercicio y contaba con la inviolabilidad. En 2014 deja de ser rey, pasa a ser rey emérito y a estar aforado ante la Sala Segunda del Tribunal Supremo, que es la que juzga también a los parlamentarios. Al estar aforado, todos los actos a partir de junio de 2014 pueden ser investigados, tanto en el terreno penal como civil, y por lo tanto debe responder ante la Justicia.

-¿Acaso él no sabía que, al dejar el trono, cambiaba su situación?

-Lo paradójico en su caso, y es lo que revela el cinismo, es que, cuando deja de ser rey, sigue comportándose como si estuviera protegido por la inviolabilidad. Se comporta después de 2014 con la misma impunidad con la que se comportaba cuando estaba amparado por la inviolabilidad. Esto es dramático. No le importó destruir su propia imagen ni poner en peligro la monarquía.

-¿La Casa Real leyó su libro? ¿Tomó contacto con usted?

-Que no te quepa ninguna duda de que lo leyeron. Pero no tuve noticias. Para mí no es un tema nuevo. En 1996 escribí un libro, Vendetta, donde dedico un capítulo a Juan Carlos, que por entonces era rey. Investigué dos cuentas bancarias que tenía. Fui a la Casa Real, me recibieron, me confirmaron el 90 por ciento de lo que yo tenía y escribí ese capítulo.

-¿La monarquía goza de buena salud en España?

-Ya no será lo mismo. Nada volverá a ser igual. Será una monarquía muy debilitada. Una monarquía muy disminuida y sin posibilidades de recuperar el prestigio que conoció con Juan Carlos I y que se ha derrumbado.

Madrid. Corresponsal