Diosdado Cabello y Vladimir Padrino López: los fieles militares que protegen a Nicolás Maduro

Son los militares que protegen y prolongan la permanencia del régimen de Nicolás Maduro. Fieles aliados, cada uno en sus diferentes áreas del estamento militar se complementa y se articula para darle al presidente de Venezuela una base de poder sostenida por la fuerza de las armas, el terror, la represión y la corrupción, afirman sus compañeros de armas. 

Quiénes son Diosdado Cabello y Vladimir Padrino López.

En sus manos está el destino del país: ellos dirán si entregan o no a Maduro a la Justicia de Estados Unidos, que ofrece 15 millones de dólares de recompensa por su captura.

La decisión dependerá de su conciencia y de cuánto están dispuestos a negociar para salvarse de la caída tras 22 años de fracasos que han llevado a la destrucción de Venezuela.

Fieles laderos de Hugo Chávez

Tanto el teniente Cabello como el general Padrino participaron en la intentona golpista del 4 de febrero de 1992 al mando del fallecido Hugo Chávez.

El primero fue muy activo en el golpe contra el entonces presidente Carlos Andrés Pérez mientras que el segundo prefirió mantenerse oculto y pasivo en la retaguardia, según las crónicas de la época.

Los dos militares están sancionados por Estados Unidos y la Unión Europea. Cabello está retirado y tiene una recompensa de 10 millones de dólares por su captura.

Pero Padrino no, aunque ambos están acusados de estar supuestamente vinculados al narcotráfico, lavado de dinero, terrorismo y de crímenes de lesa humanidad por la violación de los derechos humanos ante la Corte Penal Internacional.

El poderoso ministro de Defensa

El flamante general Vladimir Padrino López es el Ministro de Defensa más longevo de la historia republicana de Venezuela.

Lleva siete años en el cargo, cuidando las espaldas de Maduro, cuando la tradición es solo de un año para evitar que los titulares se enquisten en el Fuerte Tiuna, sede de la cartera castrense.

Este general de cuatro soles, nacido en Caracas hace 58 años, ya debería estar jubilado por haber cumplido más de 30 años de servicio, pero Maduro lo ha dejado en el cargo porque es el único que le puede garantizar lealtad y control de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB).

El presidente Nicolas Maduro y su ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, durante un desfile militar en Caracas, en 2018. Foto: AP

El presidente Nicolas Maduro y su ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, durante un desfile militar en Caracas, en 2018. Foto: AP

“No lo ha removido porque no ha conseguido a nadie más con sus características que pueda sustituirlo”, dice un analista que pidió el anonimato.

Quien mejor conoce las transformaciones negativas que ha sufrido la FANB es el ex ministro de Defensa, Fernando Ochoa Antich. En diálogo con Clarín señala que más allá de la complicidad que tienen los militares con Maduro, el chavismo ha impuesto un sistema político que les da garantía de estabilidad y continuidad.

“Los militares alcanzaron tanto poder porque controlaron todos los factores a lo largo de estos 22 años de chavismo como la ideologización de la FANB, el terror y la corrupción. La fuerza armada ha sido corrompida”, señala Ochoa Antich, quien no quiso personalizar a ninguno de sus compañeros de armas por temor a las represalias.

Maduro ha recompensado la lealtad del ministro de Defensa, convirtiéndolo en el militar más rico y poderoso del país.

Padrino dirige a CAMIMPEG, que es la Compañía Anónima Militar para las Industrias Mineras, Petrolíferas y de Gas. Esta empresa fabrica desde los uniformes, la producción lechera, las empresas agrícolas confiscadas hasta la metalúrgica, petrolera y gasífera.

Vida de lujos y despilfarro

Padrino también controla más de 600 empresas públicas confiscadas, más de once ministerios, las 1.500 estaciones de gasolina, dos docenas de militares parlamentarios y los agregados militares de las embajadas del servicio exterior del país.

Al general Padrino le gusta la buena vida y las espléndidas fiestas, según se observa en las crónicas sociales caraqueñas. Sus dos hijos Yarazeth y Mitchell no se quedan atrás en España, donde son conocidos por la vida llena de lujos y despilfarro que llevan.

En la exclusiva discoteca Bling Bling de Madrid encadenaron una juerga de varios días que costó facturas astronómicas que al final se pagaron con el producto de la corrupción.

Llama la atención que EE.UU. no haya puesto precio por el arresto de Padrino como sí a los once líderes chavistas por cuyas capturas ofrece 90 millones de dólares de recompensas.

“Por razones estratégicas supongo que a Padrino lo dejaron sin recompensa para que pudiera en algún momento acabar con el régimen. Ha tenido oportunidad de entregar a Maduro pero no lo ha hecho todavía”, señala el abogado penalista Alejandro Rebolledo a Clarín.

Rebolledo, también magistrado del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) en el exilio, considera que Padrino es víctima y rehén de su propio entramado y laberinto que ha levantado.

“Vive maniatado y vigilado las 24 horas por las mafias rusas y cubanas de inteligencia. Está entregado a los servicios de maniobra y apoyo de los grupos terroristas, guerrilleros, narcotráfico y paramilitares, que ellos mismos construyeron. Por eso no hace nada”.

Diosdado Cabello, el hombre del “garrote”

De ser el número dos en estos ocho años de Maduro pasó a ser el tercero en la cadena de mando cuando fue desplazado por Jorge Rodríguez, el presidente de la Asamblea Nacional chavista, en enero pasado.

Diosdado Cabello es ahora solo diputado y primer vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela. Pero todavía conserva mucho poder y peso.

Controla el partido gobernante, la oficialidad media del ejército, los cuerpos represivos, los tribunales, la hacienda pública, el comercio de electrodomésticos, los almacenes por departamento, parte de la producción gasífera, petrolífera, algunas minas de oro, diamante y coltán.

Diosdado Cabello juró como vicepresidente de Venezuela por Hugo Chávez, en enero de 2002. Foto: AFP

Diosdado Cabello juró como vicepresidente de Venezuela por Hugo Chávez, en enero de 2002. Foto: AFP

Nació en el Furial, un pueblo petrolero en Monagas, en el seno de un hogar humilde y ahora es un magnate que hizo millones al calor de la revolución chavista.

Dicen que es dueño de media Venezuela. Amasó su fortuna en todos los cargos públicos que desempeñó, por ejemplo, como gobernador de Miranda, presidente de la Asamblea Nacional, presidente de la Asamblea Nacional Constituyente. También controla buena parte del sistema judicial, especialmente los tribunales penales.

Su método era poner a testaferros, amigos de infancia y compañeros de armas en puestos claves de la administración pública y en las empresas confiscadas. Así tejió un entramado de corrupción con socios leales que dan la vida por él. De ahí su influencia en la capa media de los oficiales del ejército.

Diosdado Cabello celebra junto a la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, otros candidatos oficialistas, los resultados de las cuestionadas elecciones de diciembre pasado, en Caracas. Foto: EFE

Diosdado Cabello celebra junto a la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, otros candidatos oficialistas, los resultados de las cuestionadas elecciones de diciembre pasado, en Caracas. Foto: EFE

El más chavista

Cabello es el más chavista de todos los líderes del régimen. Es el que defiende el legado del caudillo tanto que obligó a todas las instituciones y ministerios a poner un letrero a la entrada que dice: “Aquí no se habla mal de Chávez”.

La voz cantante de la narrativa chavista la ejerció durante los últimos 6 años en su programa “Con el mazo dando” transmitido todos los miércoles por la estatal Venezolana de Televisión hasta esta semana. Tuvo que suspenderlo porque apareció un brote de Covid-19 entre sus empleados.

En su programa televisivo Cabello exhibía la fuerza de su garrote. Tenía mucha audiencia, Todos lo veían, tanto chavistas como opositores.

Era una ventana para enterarse de la cacería que montaba contra los detractores del régimen. Bastaba que amenazara a alguien para verlo preso al día siguiente. Igual con las demandas que lanzaba contra los diarios como El Nacional o Tal Cual para verse acorralados al día siguiente.

Cabello ya no es el segundo de a bordo pero sigue siendo influyente en los cuarteles aunque tenga cuentas pendientes con la justicia internacional.

Caracas, especial

CB​