Como tantas otras veces, Donald Trump sobrevivió

Donald Trump celebró su absolución desde su casa en Mar a Lago, Florida, y prometió seguir adelante con su movimiento que ha cosechado cerca de 75 millones de votos. Es cierto que tiene sobrados motivos para festejar: el ex presidente, que ha protagonizado el más controvertido mandato del que se tenga memoria en Estados Unidos, todavía puede mirar hacia el futuro. Su partido, a pesar de todo, no le ha soltado la mano.

El resultado de la absolución de este sábado se esperaba, tarde o temprano. Ya había habido suficientes señales de que la gran mayoría de los republicanos harían la vista gorda y no se jugarían a culpar al magnate que una vez dijo –literalmente– que podría pararse en la Quinta Avenida de Nueva York y matar a alguien delante de todos y nadie lo condenaría.

Como tantas veces, Trump sobrevivió, y lo hizo arropado por los 75 millones de votos que logró en las elecciones. La inmensa mayoría de los senadores republicanos no tolera al magnate, pero lo dicen solo en privado. Están en desacuerdo no solo con la mayoría de sus formas y actos sino porque contradice principios básicos de la tradición republicana como el libre comercio, el valor de la inmigración, el multilateralismo, el límite del gasto público.

De alguna manera, ese millonario extravagante de Nueva York hizo lo que los republicanos y demócratas no pudieron: sedujo a una masa de desencantados por la crisis del 2008 y de la mano de un discurso populista llegó con cero experiencia a la Casa Blanca. Transitó un caótico mandato con confortables índices de popularidad, sobre todo por su gestión económica. Pero el manejo de la pandemia enterró sus aspiraciones de reelección.

La rebelión y la toma del Capitolio por partidarios de Trump el 6 de enero.

La rebelión y la toma del Capitolio por partidarios de Trump el 6 de enero.

El dato es que sus fieles no lo abandonaron: Trump perdió sobre todo porque otros sectores salieron masivamente a votar por Joe Biden. Por cuatro años, los legisladores republicanos apoyaron pacientemente todos los disparates del presidente y cuando pensaban que ya podían pasar la página del trumpismo, llegó el 6 de enero y vieron aterrorizados el violento asalto de simpatizantes del presidente y la dimensión del monstruo que habían contribuido a crear.

La enorme contradicción que hoy vive el partido se vio en el discurso de Mitch McConnell, líder republicano del Senado, que dijo: “No hay ninguna duda, ninguna, que el presidente Trump es, en los hechos y moralmente, responsable de haber provocado los acontecimientos” del 6 de enero y que había cometido “una vergonzosa violación a sus deberes”. En el mismo discurso, increíblemente, explicó que votó a favor de la absolución de Trump porque el Senado no podía juzgar a un ex presidente. Ese debate se había dado previamente el lunes y se votó que sí tenía competencia.

Sabiendo de antemano que perdían, los demócratas buscaron un juicio corto para no complicar demasiado la agenda legislativa de Biden, exponer a Trump ante el público con impactantes videos y buscar minar las aspiraciones políticas del magnate para 2024. Todavía es muy pronto para ver qué impacto tendrá en los ciudadanos. Pero apenas 7 senadores republicanos votaron por condenar a Trump.

El neoyorquino festejó este sábado, pero aun tiene un frente judicial que atender, que podría complicarlo en su futuro. Enfrenta cargos por haber intentado cambiar el resultado de Georgia con una llamada telefónica y otros por ocultar impuestos o violar la ley electoral al “comprar” el silencio de unas amantes.

Trascendió que un influyente senador, el republicano Lindsay Graham, viajará estos días a Florida para discutir sobre el futuro del partido y pedirle a Trump que baje el tono y su deseo de venganza. Buscan seguir adelante con el magnate dentro de sus filas, pero contenido. Es probable que no consigan su objetivo.