Como al principio de la pandemia, China construye un hospital para 3.000 camas por el avance del coronavirus

Una ciudad del norte de China está construyendo una instalación para cuarentena, de 3.000 unidades, para hacer frente anticipadamente a un desborde de pacientes, ya que los casos de COVID-19 están aumentando antes de la fiebre anual de viajes por el Año Nuevo Lunar.

Los medios de comunicación estatales mostraron el viernes a las cuadrillas, mientras nivelaban la tierra, vertían hormigón y montaban habitaciones prefabricadas en tierras de cultivo, en una zona periférica de Shijiazhuang, capital de la provincia de Hebei, donde se han dado la mayor parte de los nuevos casos.

Esto recordó escenas de principios del año pasado, cuando China construyó rápidamente hospitales de campaña y convirtió gimnasios en centros de aislamiento para hacer frente a un brote en Wuhan, donde el virus se detectó por primera vez a finales de 2019.

El pico en el norte de China llega cuando un equipo de la Organización Mundial de la Salud se prepara para recopilar datos sobre el origen de la pandemia en Wuhan, que se encuentra al sur del país. El equipo internacional, que en su mayoría llegó el jueves, debe pasar dos semanas en cuarentena antes de poder comenzar con las visitas de campo.

Dos de los 15 miembros fueron retenidos en Singapur por su estado de salud. Uno, de nacionalidad británica, fue autorizado a viajar el viernes después de dar negativo en las pruebas de coronavirus, mientras que el segundo, un ciudadano sudanés de Qatar, volvió a dar positivo, según el Ministerio de Asuntos Exteriores chino.

China contuvo en gran medida la propagación interna del virus, pero el repunte reciente ha suscitado preocupación, debido a la proximidad de la capital, Beijing, y el apuro inminente de las personas que planean viajar y atravesar grandes distancias para reunirse con sus familias en el Año Nuevo Lunar, la fiesta tradicional más importante del país.

coronavirus china hebei

La Comisión Nacional de Salud dijo el viernes que 1.001 pacientes estaban bajo cuidado por la enfermedad, 26 en estado grave. Dijo que se registraron 144 nuevos casos en las últimas 24 horas. Hebei fue responsable de 90 de los nuevos casos, mientras que la provincia de Heilongjiang, más al norte, informó de 43.

También se produjeron transmisiones locales en la región meridional de Guangxi y en la provincia septentrional de Shaanxi, lo que ilustra la capacidad del virus para desplazarse por un país tan extenso con 1.400 millones de habitantes a pesar de las cuarentenas, las restricciones de viaje y la vigilancia electrónica.

Hasta la fecha, China ha notificado 87.988 casos confirmados con 4.635 muertes.

Shijiazhuang fue puesta bajo cierre virtual, junto con las ciudades de Xingtai y Langfang en Hebei, partes de Beijing y otras ciudades del noreste. Esto cortó las rutas de viaje, mientras que a más de 20 millones de personas se les ha dicho que se queden en casa durante los próximos días.

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Fuente: Johns Hopkins
Chart: Flourish | Infografía: Clarín

China avanza con la aplicación de vacunas y utiliza las desarrolladas por ella misma, con más de 9 millones de personas ya vacunadas y planifica que 50 millones más se vacunen a mediados del próximo mes.

Se entregan alrededor de 4.000 dosis diariamente al Museo de Arte de Planificación de Chaoyang, uno de los más de 240 sitios en todo Beijing, donde, el viernes, se estaba administrando la primera de dos dosis a grupos de alto riesgo, incluidos los trabajadores médicos, de reparto de mercaderías y de transporte.

La vacuna, producida por una subsidiaria de Beijing de la empresa estatal Sinopharm, es la primera aprobada para uso general en China.

“Vacunarme no es sólo para protegerme a mí mismo, sino también para proteger a la gente que me rodea”, dijo Ding Jianguang, trabajadora social que recibió la primera dosis de la vacuna a principios de este mes, a los periodistas extranjeros en una visita organizada por el gobierno.

El sitio de construcción de un centro de cuarentena en Shijiazhuang. Foto: AFP

El sitio de construcción de un centro de cuarentena en Shijiazhuang. Foto: AFP

El ex funcionario de la Organización Mundial de la Salud Keiji Fukuda, que no forma parte del equipo en Wuhan, advirtió contra las expectativas de cualquier avance de la visita, diciendo que pueden pasar años antes de que se pueda llegar a conclusiones firmes sobre el origen del virus.

“China va a querer salir airosa evitando la culpa, quizás cambiando la narrativa. Quieren dar la impresión de ser competentes y transparentes”, dijo a The Associated Press en una entrevista en video desde Hong Kong.

Por su parte, la OMS quiere proyectar la imagen de que está “tomando y ejerciendo el liderazgo, aceptando y haciendo las cosas de manera oportuna”, dijo.

Los científicos sospechan que el virus que mató a más de 1,9 millones de personas en todo el mundo desde fines de 2019, pasó a los seres humanos desde murciélagos u otros animales, posiblemente en el suroeste de China.

China aprobó la visita de la Organización Mundial de la Salud sólo después de meses de disputas diplomáticas que dieron lugar a una inusual queja pública por parte del jefe de la OMS.

La demora, junto con el estricto control de la información por parte del Partido Comunista gobernante y la promoción de teorías que la pandemia comenzó en otros lugares, se sumó a la especulación de que China trata de evitar los descubrimientos que se burlan de su autoproclamada condición de líder en la batalla contra el virus.

En Wuhan, la vida en las calles parecía un poco distinta de otras ciudades chinas, donde el virus se controló en gran medida. El viernes, ciudadanos de la tercera edad se reunieron para beber y bailar en un parque a la orilla del río y los residentes elogiaron en general la respuesta del gobierno a la crisis.

En otros países, “la gente sale de forma arbitraria, y se reúnen y pasan tiempo juntos, por lo que es particularmente fácil que se contagien”, dijo Xiang Nan. “Espero que puedan quedarse en casa, y reducir los viajes. … No dejen que la pandemia se siga propagando”.

Por Emily Wang Fujiyama, Beijing, Associated Press

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