Asunción de Joe Biden: quién es y qué propuestas tiene el nuevo presidente de Estados Unidos

Joseph Robinette Biden Jr, de 78 años, es alguien a quien todos llaman simplemente Joe. Este hombre nacido en el seno de una familia de origen irlandés, católica y de clase media de Scranton, Pennsylvania, se ha convertido en el presidente número 46 de los Estados Unidos y llega a la Casa Blanca tras uno de los períodos más turbulentos de la historia, con la urgente misión autoimpuesta de unir al país, frenar la pandemia, revitalizar la economía y devolver a la nación el prestigio en el mundo.

Biden siempre supo que quería ser presidente. De hecho, es lo que le respondió a la madre de su primera esposa, Neilia, cuando le preguntó a qué se dedicaría. Atrás había quedado su infancia en una escuela católica donde jugaba al béisbol y al fútbol sin ser un estudiante destacado. Atrás quedaba su lucha contra la tartamudez, que aún conserva en ciertos momentos pero que ha logrado prácticamente superar.

Cuando su padre quedó desempleado, los Biden se mudaron al vecino estado de Delaware, donde Joe estudió en la universidad estatal (es el primer presidente de la historia que no tiene título de una Ivy League, la liga que reúne a las 8 universidades más elitistas del país). En 1972, a los 29 años y con el diploma de abogado bajo el brazo, Biden comenzó su carrera de 47 años de servicio público como senador, luego vicepresidente y ahora como presidente de los Estados Unidos.

Su vida se vio marcada por una sucesión de tragedias. Un mes después de asumir su primer cargo político, su esposa Neilia y su hija de un año Naomi murieron en un accidente de tránsito. Los otros dos hijos resultaron gravemente heridos, pero sobrevivieron, aunque en 2015, el mayor, Beau, murió de cáncer.

En 1978 se casó con la profesora Jill Jacobs, que dijo que mantendrá su puesto en una escuela técnica, y tuvieron una hija, Ashley.

Las pérdidas familiares forjaron en Biden quizás su mejor don: la empatía que transmite cuando interactúa con la gente. Sin ser una persona de gran carisma ni un potente orador, la habilidad de Biden en el mano a mano es poderosa: puede encantar a estudiantes universitarios, hacerse amigo de los empleados del tren que lo llevaba todos los días de Delaware a Washington, aconsejar a un chico sobre cómo vencer la tartamudez, compadecerse de los maquinistas desempleados de la zona industrial.

“Un buen tipo”

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Según pudo comprobar Clarín en su recorrida por el interior del país, la mayoría de los estadounidenses –incluso los acérrimos trumpistas– lo consideran una persona amable y “un buen tipo”.

Senador elegido 6 veces, vicepresidente de Barack Obama por dos mandatos y líder del Senado, Biden ya tiene la experiencia de cómo gobernar y buscar consensos. Será un regreso a la normalidad, a alguien de establishment tras el tumultuoso período de Trump.

Desde el primer día Biden tiene varias misiones urgentes que atender. Ya anunció que de inmediato revertirá algunas de las políticas más controvertidas de Trump, algo que puede hacer por decreto.

Joe Biden en una imagen de 2000 con un niño que ha superado la tartamudez. Foto: AP

Joe Biden en una imagen de 2000 con un niño que ha superado la tartamudez. Foto: AP

En primer lugar, se comprometió a regresar al acuerdo sobre cambio climático de París “en el día uno”. Trump anunció en 2017 sus planes para abandonarlo y luego los concretó, lo que le generó críticas en todo el mundo.

Biden también dijo que enviará enseguida al Congreso un plan de 1,9 billones de dólares para enfrentar lo que llamó “las crisis gemelas de la pandemia y la economía que se hunde”. El plan prevé pagos de 1.400 dólares a las personas por debajo de ciertos niveles de ingresos, el aumento del salario mínimo a 15 dólares la hora, la extensión de los beneficios por desempleo y nueva asistencia a las ciudades y estados en problemas.

La propuesta, que será el tercer paquete de ayuda para los estadounidenses desde que comenzó la pandemia, también extiende la prohibición de ejecuciones de hipotecas y los desalojos por alquileres impagos hasta el fin de septiembre, y proveerá fondos para reforzar el programa de raciones de alimentos.

Con Ángela Merkel, en 2013. Foto; AP

Con Ángela Merkel, en 2013. Foto; AP

Además Biden lanzará un plan de inversiones para reactivar la economía y crear millones de empleos contemplando el cambio climático y la igualdad racial. Habrá nuevas inversiones masivas en infraestructura y en un ambicioso plan para reducir las emisiones de carbono con el objetivo de lograr el punto de neutralidad en 2050.

Todo esto será financiado con un aumento de los impuestos corporativos y de los impuestos personales a individuos que ganen más de 400.000 dólares por año.

La pandemia, su objetivo

El flamante presidente quiere ir a fondo para frenar la pandemia: propone acelerar la campaña de vacunación y alcanzar a millones de estadounidenses en un país que tiene récords mundiales en lo que respecta a contagios y muertes, que ya superaron las 400.000.

Con sus clásicos lentes de aviador. Foto: Reuters

Con sus clásicos lentes de aviador. Foto: Reuters

Quiere vacunar a 100 millones de personas en los primeros 100 días de gobierno. Para esto quiere crear centros de vacunación vecinales, mejorar la cooperación entre el gobierno federal y los estatales y movilizar a 100.000 trabajadores de la salud. Biden quiere moverse con rapidez y también ayudar a los restaurantes, bares, hoteles, aerolíneas y otros negocios a regresar lo antes posible a algo parecido a la normalidad.

Biden planea además anunciar una iniciativa de ley de inmigración el primer día de su administración, con la que buscará proveer una vía para la naturalización de aproximadamente 11 millones de personas que viven en Estados Unidos sin estatus legal. Eso sería un cambio radical respecto a las severas políticas migratorias del gobierno de Trump.

En sus primeras horas de gobierno, también anulará la prohibición impuesta por su antecesor a los vuelos desde varios países musulmanes, señalada como islamofóbica.

Washington, corresponsal

ap